Año Nuevo:
Las autoridades rurales, llamadas hoy tenientes gobernadores, acompañados de sus comisarios que, han remplazado a mallkus, jilaqatas; alcaldes y sullcas, quienes deja el “cargo” asisten al pueblo acompañado además por un sequito de personas , una banda de phusiris de pinquillos y wancaras , alegran los cortejos . Los entrantes van acompañados de sus familiares, compadres y allegados.
Visitan a la primera autoridad política, enseguida y habiendo recibido “derechos” y entregado obsequios, se encaminan al templo y asisten a misa .tanto entrantes como salientes, como si fueran una sola familia.
Como alrededor de Huancané, comunidades, llamadas estancias; con ocasión del año nuevo, el pueblo se llena de danzantes multicolores y músicos que llegan de todas partes. La policromía y variedad de ropajes de danzarines varones y mujeres, da vida a un pueblo pequeño y silencioso. Repentinamente la antigua música aymara y su alegría cósmica, resucita el encanto y sueño de sus pobladores.
Es tradicional usar el “T’anta punchu” un poncho nuevo que lo obsequian al teniente saliente adornado con panes de diferentes tamaños y formas, no faltan las frutas y otros comestibles. Así bailan todo el día al compas de las tarqas y pinkillos.
El Carnaval:
Fiesta popular movible, generalmente en febrero. El día domingo de carnaval, asisten al pueblo comparsas de wiphalitas y tarqadas. Participan varones y mujeres , danzan al compás de un conjunto musical de pinquillos , wancaras o tarqas.se lucen los más vistosos ropajes , una extraordinaria gama de colores en ponchos , polleras, awayus , estallas , chullos y hermosos wichiwichis; en las calles del pueblo aparece repentinamente una alegría a raudales , multicolores serpentinas o pajarillo – especie de enredadera silvestre – adornan los cuellos de danzantes y músicos
Aun ahora las comparsas visitan al gobernador, se llevan presentes como porciones de papa u oca, los primeros productores agrícolas. después de dar vueltas bailando a la plaza , al atardecer retornan a sus casas , engalando caminos , pampas ,cerros y laderas , por todos los confines se escucha la música de lo inolvidables carnavales de Huancané.
En las comunidades la fiesta dura semana con derroche de alegría a raudales.
Santísima Cruz de Mayo:
Fiesta religiosa es la más esperaba festejaba en la provincia de Huancané de Huancané tanto en la capital como en los distritos y comunidades. En la fiesta se inicia con la entrada de kaperos danza costumbrista compuesta de músicos, danzarines figuras bufas como la dama, el patrón y su comitiva a caballo. Varias acémilas cargadas de leña y un bufo anuncian la llegada de los danzarines con una persona que tocando su pututo- instrumento musical de viento fabricado de cuerno de buey.
Lo primero que hacen es visitar al Alferado, esperar la partida del Señor hacia el Cerro Calvario y acompañado danzando hasta llegar a medio cerro, donde se quema el qhapo (leña), luego continúan danzando hasta más de media noche.
Las cruces generalmente parten de las casa de los alferados hacia el atrio del templo, luego entran únicamente los alferados a recibir la bendición del Párroco. Las costumbres que salen en su compañía y emprenden la marcha hacia el cerro calvario. Cinco o seis conjuntos de sikuris, acompañan a los alferados, las cruces son adornadas con hermosos mantos donados por los alferados. Las llevan en hombros los feligreses que se turnan, a la vez que pugnan por cargarla. El párroco las acompaña hasta el pie del cerro, echa su bendición y empiezan el ascenso. La cruz principal se queda en la capilla ubicada en el medio del cerro calvario, la cruz del bosque o de los maestros, disloca hacia la izquierda, también hacia su capilla; la cruz de kallakallani va hacia la derecha y las otras tres llegan a la punta del calvario, rodeadas de sus respectivos alferados y acompañante.
San Santiago Apóstol:
Huancané habría sido fundado con el nombre de San Santiago de Huancané, por eso que se festejaba a San Santiago Apóstol, designado como patrón de Huancané.
Los caciques de Jorata y Tumanta, tanto Sancho Larico y el cacique de tawrauta apellidado Tioula, fueron los principales personajes que aportaron viveres, llamas y sal para la construcción del templo. El Rey de España, en vista de esta colaboración, les extendió el título de nobles de dichos caciques y a sus descendientes. Desde entonces a los residentes de estas estancias, se tratan de nobles y como tal, tomaron a su cargo durante muchos años, el festejo o celebración religiosa del 25 de julio, fiesta de San Santiago Apóstol.
El alferado recibía la fiesta en un año antes y el 24 de julio entraba a Huancané a caballo, acompañado de los Nobles de Jorata y Tawrauta, montaban Caballitos de toda talla y color, ensillados con lo que disponian. Los novenantes, asi llamados a los acompañantes y devotos, se presentaban bien vestidos portando un sable antiguo, con los alferados a la cabeza. Una banda de músicos formada por Intérpretes de flautas traversas, pitos,bombos, tambores y cornetas, ejecutaban marchas típicas o “arregladas” de marchas españolas. Hacían la entrada de ceras, llegaban a sus utarayas, y en la tarde realizaban la entrada de ceras al templo.
Al día siguiente asistían misa, luego a la procesión. Para este acto, las bocacalles o esquinas de las calles de Lima-Grau, Puno-Grau, asi como la esquina de acceso a la casa cural, la esquina de la calle Lima, opuesta a la anterior y otras, las cerraban o Clausuraban para armar una empalizada bien fuerte, forrada los ponchos, mantas y awayus, todos nuevos y de hermosos colores, de modo que nadie pasaba.
Alli se armaba un vistoso altar. Hasta que la procesión se iniciaba con San Santiago. La mas grande y hermosa efigie de este Santo, suscitiva devoción y fé. Habian tres, una de ellas la trajeron desde España a Huancané. La multitud llevada en hombros a San Santiago seguido del cura, el alferado y los novenantes. Las mujeres iban con atados bailando detrás de la procesión. Esta fiesta ha ido decayendo poco a poco, hoy ha desaparecido y nadie se acuerda del Santo Patrón.
Virgen del Rosario:
Esta fiesta la festejaban generalmente los vecinos el día 3 de octubre. Como en toda festividad, desde las 7 de la mañana, se advertía la presencia de conjuntos de danzas y bailes anunciado las Albas.
Ocurre que la música, danzas aymaras y quechuas van desapareciendo o desplazadas por el esnobismo, por un purito de traer danzas de Bolivia y usar instrumentos musicales de metal. Antes asistían de diferentes estancias conjuntos de llameritos, animados por una banda de músicos que tocaban el pito o flauta traversa. En algunos distritos los llamaban pifanos, de notas musicales muy suaves y melodiosas, kullawas, el kullawa ubinas o ubinas kullawa, hoy desaparecidos, bailaban incansablemente junto a moqolulus, torotoros, chunchos y sikuris.
Hoy en día de danzan en su gran mayoría en Trajes de Luces, Diabladas, Morenadas, Sayas, Tinkus y otras de origen mestizo.
Después de la misa venía la procesión y las costumbres sociales: visita a la casa del alferado, donde la concurrencia era agasajada con almuerzo y bebidas espirituosas, se bailaba y daba una vuelta a la plaza. Esta festividad prácticamente esta desaparecido porque ya no se festejan como antes.
Todos los Santos:
El 1′ de noviembre, Día de los Difuntos,los caminos se llenaban de conjuntos formados por machaqanis, se llamaba así a los deudos de un familiar enterrado no menos de tres años. Los músicos tocaban pinquillos y wankaras, los deudos adecuadamente vestidos, mujeres, hombres y algunos acompañantes portaban ofrendas para colocarlas sobre la tumba fresca; en sendos manteles, presentes que consistian en un carnero degollado, queso, huevos, piñas, frutas de la estación, víveres, todo lo que gustaba el difunto. Los rezadores acudían y eran obsequiados con parte de las ofrendas.
Antes de tocaban melodías dentro del cementerio, se bebían licores y hasta se bailaba, hubo una campaña para evitar esta costumbre, los campesinos comprendieron y asi es que se bailaba a la salida del cementerio, después que se agotaban las ofrendas.
Según la cosmovisión y creencias metafísica de nuestra cultura Andina, el difunto recibía con agrado la ofrenda cuando se danzaba y alegraba la concurrencia, la música era muy parecida a la carnavelera, por eso se llamaba Josk’a anata, pequeño Carnaval. Aunque continúa vigente esta costumbre, sin embargo se han Introducido variantes que provienen de la sociedad de consumo.
Se daban ofrendas en los tres primeros años del familiar, el tercero se hacia la despedida o el alma despacho, a partir del cuarto año, se colocaban flores, velas ardiendo, serpentinas.






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